El Vuelo de la Mariposa de Papel

Vídeo-Poema/El Vuelo de la Mariposa de Papel

¡Qué sensible eres!

Y ese día aprendió a disfrazarse de invierno.

Le dijeron que no era normal llorar por lo que le parecía injusto

y aprendió que lo justo no lo era tanto.

Que luchar por sus creencias,

que sentirse,

sentir…

hacía que fuera menos persona

y más bicho raro.

Bicho…

…sin alas…

Sin alas porque creía que tenerlas le hacía ser mucho más débil,

o eso le hicieron creer.

Fue acumulando toda esa fría nieve sobre su espalda

por cada mirada gélida que recibía,

solo por ser mariposa,

delicada.

Cada vez que le crecían alas,

la nieve hacía de las suyas

y dejaba de sentirlas.

Su cuerpo se entumecía más y más

y tan solo sentía el vacío de su existencia.

Mientras la gente miraba hacia otro lado,

un lado menos complejo,

un lado más cómodo.

Nos han acostumbrado a cobijarnos bajo el ala del dragón,

nos han dicho que el cielo es de valientes.

Pero,

¿Han intentado acaso todos ellos alzar el vuelo con unas alas de papel?

Ella sí.

Se supo mariposa.

Se quiso mariposa.

Y alzó su propio vuelo.

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La Gran Roca

Vídeo-Poema/La Gran Roca

Bajo el brillo cegador de aquel sol, regalo de invierno, decidió salir de su madriguera y aventurarse entre la maleza.

Con paso firme se dirigió a la gran roca, dispuesto a hacer todas las preguntas que siempre rondaban su diminuta cabeza, sin obtener nunca una respuesta.

Al verse frente a la puerta de la gran roca, se paró en seco y se dio cuenta de que ahora, no sabía qué preguntar.

Le temblaban las ideas.

Sintió cómo el pánico se apoderaba de él,

y huyó sin éxito,

pues paralizado por el miedo seguía ahí,

anclado frente a aquella puerta,

que ahora que se fijaba… estaba entre abierta.

– Has cruzado la maleza y has llegado hasta aquí, no te rindas ahora -se dijo-.

Entró sin llamar,

asustado pero decidido.

Nunca imaginó lo que allí vería.

Esperaba encontrarse con un anciano de barba blanca y larga fumando en pipa.

Sin embargo solo pudo verse a sí mismo,

reflejado en todo el interior de aquella roca.

Él nunca había sido capaz de responder a sus preguntas,

esperaba que alguien lo hiciera.

Pero resultó ser que ese alguien solo podía ser él mismo.

Formuló las preguntas.

Y para su sorpresa,

dio con todas las respuestas.

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Puertas

Vídeo-Poema/Puertas

Otra vez, el pitido del cierre de puertas, y ella a un solo paso de saltar, inerte.

No llegó a tiempo y se le cerraron. El tren avanzó con ella dentro, y ella sin ella.

Volvió el pánico a coser sus ojos y a recordarle en cada puntada que estaba sola, aún rodeada de gente que posiblemente la mirase, aunque ella no se diera cuenta.

El mayor ruido era el de su propia vergüenza, por desconocerse tanto durante tanto, que ahora vacía, ya no se sentía.

Apretaba fuerte la mandíbula como queriendo romper las cadenas que la ataban al miedo de no volver a ser alguien, ya no para el resto sino para si misma.

Tiempo atrás se quiso, mucho, o eso creía recordar. Al menos antes, se miraba en el espejo y sonreía al reconocerse y sentirse viva.

Ahora no estaba segura de en qué parada debía bajarse. En cuál de ellas se encontraría con la parte que le faltaba, con la chica que sabía acariciar los días aunque el sol no brillara.

Otra vez, el pitido del cierre de puertas, un apártese por la espalda, un va a bajar, una mano que le indica que esta es su parada.

Abre los ojos, ya no hay tren, no hay vagones, no hay gente.

No hay nada.

No sabe si es que ha saltado o si es que esta tampoco es su parada.

Esperará otro tren, como siempre, aún derrotada nunca se da por vencida, no tiene claro dónde volverá a dar consigo misma, pero llega, otra vez, el pitido de apertura de puertas.

Sube al tren, se cierran a sus espaldas, cierra los ojos y de frente se abren otras.

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Mentes Tiranas

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Vídeo-Poema/Mentes Tiranas

Vivimos atrapados en nuestras mentes,
unas mentes que no paran, unas mentes que se gritan, unas mentes tiranas.

Nos hacemos ruido.

Nos declaramos la guerra antes de que lo hagan otros,
para cubrirnos las espaldas
a golpe de espada.

Nos contradecimos una y otra vez
porque luchamos entre lo que somos
y lo que se supone deberíamos ser.

Nos desconocemos.

No logramos entendernos
y en lugar de darnos un respiro corremos,
y nos ahogamos aún más en ese mar embravecido e incierto que es la vida
y esperamos que las olas nos salven
en lugar de cogerlas.
Que así uno se moja.

Ya estamos empapados,
de vacío.

Huimos del silencio porque tememos estar a solas con nosotros mismos
y sentirnos,
sentir.

Es incómodo escucharse y reconocerse tras las heridas que enterramos bajo el ruido, ese ruido que parece que lo tapa todo
pero ahí siguen.

Los errores,
los reproches,
la vergüenza,
los no puedo,
la fuerza descosida en nuestras venas.

Nos hemos acostumbrado a vivir a un ritmo impuesto por los miedos
y al parar nos dolemos.

Esperamos que la gente nos regale miradas de aceptación, caricias con amor,
palabras sinceras,
respeto y comprensión.

¿Y qué hay de nosotros?
Si en nosotros mismos está el poder hacerlo.
Pero nos hemos vetado ese derecho.

Por miedo.
Miedo a ser diferente,
miedo a no encajar…

Dónde quieres meterte…

Empieza por saber dónde estás y luego permítete estar.

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Latidos Hilvanados

Vídeo-Poema/Latidos Hilvanados

Abrazas tan bonito cuando lo haces para otros,

pero se te rompen las manos cuando intentas abrazarte a ti misma,

no sabes por dónde cogerte.

Importan más los rotos de los demás

que los pedazos que vas dejando a cada paso incierto que das.

Te dejas para mañana

pero mañana siempre duele

y sabe mejor esperar.

Y así se te escapan las risas

a posarse en otras bocas,

que nunca son la tuya.

El resto te mira

y te cree feliz y completa,

pero tú te miras

con los ojos del que sabe

que el vacío atrapa.

Y no vengo a darte lecciones de costura,

tan solo vengo a decirte que no estás sola,

que yo también me hilvano los latidos cada día.

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Coge Aire

Vídeo-Poema/Coge Aire

Coge aire,

respira.

Sumérgete en las profundidades de tu esencia.

Están llenas de vida,

estás llena de vida.

Esa de ahí abajo

también eres tú.

Ahí están,

todas las cosas que guardas bajo la piel,

todo lo que te da miedo ser, o no ser.

Cierra los ojos y

sumérgete.

Deja que la corriente de emociones te lleve de un lado a otro,

pero vuelve a ti,

siempre.

Siente cómo tu cuerpo pierde peso, cómo tu pelo se enreda en él,

abrazándote las dudas

y dibujando todas las respuestas sobre ti.

Siéntete, sin prejuzgarte.

Todo está en ti,

tus luces, tus sombras… ¿Sabes?

En lo más profundo

también florece,

floreces, si te dejas.

Sé que ahí abajo a veces falta el aire,

sé que a veces duele.

Pero escucha,

nada ni nadie te retiene, salvo tú.

Y tú, tú eres tu propio impulso, no lo olvides.

Coge aire

Respira

Respírate

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Ilustración

@ese.ele.ene

@izquierdoruizvanesa

Viento

Vídeo-Poema/Viento

Si el viento se hubiera llevado consigo todos nuestros fracasos y nos hubiera dejado en calma para poder abrazarnos sin reproches…

Pero trajo consigo tormentas eléctricas, prendiendo fuego a las ganas, reduciéndolas a cenizas.

Dónde quedamos ahora tú y yo, que hemos llovido tanto que ya no nos calamos.

Que hemos dejado que diluvie sobre nosotros y que nos hemos hecho mar, incierto.

Que escuece la sal en las heridas que no quisimos cerrar.

Que ni tan siquiera somos cicatriz, que no somos ni el recuerdo de lo que un día quisimos ser.

Que nos hemos acostumbrado a dormir a golpes entre las olas que rompen a nuestras espaldas, sin sentir(las).

Dónde nos hemos abandonado, olvidado la vida en bolsillos mojados.

No nos quedan fuerzas, no nos quedan ganas.

Hemos cortado las alas que nos regalamos bajo aquel árbol,

¿recuerdas?

Esas que nos iban a llevar tan lejos,

esas que fueron libertad y que hoy, rotas,

nos encadenan el corazón a la roca que se desgasta con el oleaje de sentimientos de culpa nunca escritos.

Si el viento se hubiera llevado consigo todos nuestros fracasos,

si nos hubiéramos agarrado a los latidos que nos unían,

habríamos ganado…

pero quisimos perder…

…y nos perdimos…

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Te Pido

Te Pido

Vídeo-Poema/Te Pido

Te pido que me guardes tus noches,
para cantarte al oído mientras duermes,
que aunque cierres los ojos todo sigue.

Que mi sonrisa esperará impaciente verte despertar, para lanzarse a tu boca sin paracaídas.

Te pido que me guardes todos y cada uno de tus lunares,
que quiero llevarlos conmigo, en mis bolsillos,
para llenar de estrellas mis noches cuando tu me faltes.

Que aún estando lejos
veamos brillar el mismo cielo y no necesitemos pedir un deseo,
no necesitemos estrellas fugaces,
que tú y yo ya somos eternos.

Te pido que me guardes las notas de tu risa
y que hagas con ellas una cajita de música,
que suene cada vez que me quede sin voz
y que baile la tristeza.

Te pido que me guardes la luz que hay en tus ojos cuando me miras,
la ilusión que habita tus pupilas.

Que me guardes un pedacito de tu piel
para abrigar las heridas
y encender mis sentidos con tu olor.

Te pido que me guardes el fuego de tus labios,
para que mi lengua sobreviva al invierno.

Te pido por último que te quedes así,
aquí,
toda una vida.

Que si te atreves a vivirla conmigo,
prometo guardarte mis noches y acariciar tu espalda mientras duermes,
hacer un mapa con mis dedos sobre tus lunares.

Prometo hacer de tu risa nuestra melodía,
bailar contigo las penas
y llorar las alegrías.

Prometo abrazar tu boca con la mía,
y enseñarte cada día,
que la felicidad,
es la sombra de tu mano sosteniendo la mía.

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A Ojos Abiertos

Vídeo-Poema/A Ojos Abiertos

Se me han caído tus besos de algodón,

que ahora lejos de acariciar,

me arañan la piel.

Piel.

Mi piel fue tu abrigo y la tuya refugio para mí.

Hoy la mía sigue siendo tu segunda piel cada vez que tienes frío,

pero la tuya…

la tuya es la aguja que me cose a ti,

aunque yo no quiera.

Has matado el amor con el que mis dedos se paseaban por tus brazos,

que antes me abrazaban los miedos y ahora los crean.

Has hecho de mi vida una jaula

en la que no se está segura dentro,

pero tampoco fuera.

La primera vez que dije que no,

fue también la última.

Aprendo rápido, ya lo sabes.

Siempre dijiste que te gustaba cómo me quedaba con las cosas a la primera.

Se me da bien, sí.

Y dime,

en qué momento dejaste verme al mirarme a los ojos.

No sé cómo puedes vivir con esto.

Y me preguntas,

sin vergüenza,

por las lágrimas que me ahogan cada noche cuando tu cuerpo me abraza,

que no abraza, que mata.

Te lo has cargado todo.

Yo miro a la pared y trato de recuperar aquel querer que un día me juraste,

para agarrarme a él y no caer.

Tú pisas el eco de mis gritos

para no sentirte incómodo.

Siempre se te dio bien fingir…

Ahora soy el bloque de hielo que baila entre tus manos,

que espera dolerte para que pares,

pero no,

nunca es suficiente para ti,

que me has cosificado.

Dejé de ser yo aquella primera noche,

no sé cuánto antes dejé yo de ser alguien para ti.

Cierro los ojos fuerte cada noche,

pero no para dormir.

Ya no quedan sueños.

Mi pesadilla eres tú,

a ojos abiertos.

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¿Sabes de mí?

sabes de mí

Vídeo-Poema/¿Sabes de mí?

¿Sabe nadie si libro una batalla?

Nadie.

Acostumbran a hablar sin saber.

Todos tenemos nuestros propios fantasmas, tú los tuyos, yo los míos.

La diferencia está en que yo no juzgo la procedencia de tus miedos, ni los actos que te nacen para sobrevivir a ellos.

Y no, no sabes nada de mis batallas, si he ganado, si he perdido, no sabes nada de mi sangre derramada.

Qué sabe nadie de mis heridas, si son ajenas, o si me las he hecho yo misma. Si están cerradas o si las abro cada noche para meterme bien dentro de ellas y entenderme, para entenderte.

Porque sé que las emociones muchas veces hacen que nos equivoquemos. No es fácil gestionar todo el ruido que nos hacemos.

Y por eso, porque lo entiendo, porque te entiendo, te pido que hagas lo mismo.

Que mires cada una de tus cicatrices y que te sientas. Que no culpes al resto de ellas.

Que hablemos de nuestras batallas, que yo no sé si has ganado, si has perdido, no sé nada de tu sangre derramada.

Tan solo pido que cesen las guerras. Una mano amiga, una mano sincera.

Confianza.

Cuando das tu confianza, estás entregando una parte de ti, probablemente la más débil.

Te dejas en manos de otra persona, muchas veces sin saber en manos de quién estás.

Y vuelven a juzgarte en lugar de entenderte.

Vuelven a romperte.

Una batalla más, una mano menos.

La gente no sabe lo que es confiar, la gente ya no fía, no al menos de verdad.

Los sentimientos han pasado a un segundo plano, ya no hablamos de emociones, nos hacemos fotos y bailamos.

Las relaciones carecen de verdad, que no todas, menos mal.

Son frías como los hielos del cubata que sostienes mientras bailas con alguien que no sabe cuándo lloras por las noches ni por qué.

La amistad ya no es lo que era, la gente llama amigo a cualquiera.

Tengo un amigo que hace, tengo un amigo que dice…

Amigo… Piénsalo otra vez.

Tengo un conocido que hace, tengo un conocido que dice… que dice pero no me conoce.

¿Qué es la amistad?

¿Amistad es hacerte una foto con una sonrisa que no nace?

¿Amistad es hablar de ti maquillada para que el otro no piense que eres lo que eres?

¿Amistad es incomodidad por llevar tiempo sin verte?

No…

Amistad es comprensión.

Es conocer al otro incluso cuando éste se desconoce.

Amistad son dos manos abiertas y dispuestas a sostenerte.

Amistad es la pérdida del significado de tiempo, distancia.

Es estar presente siempre, aunque estés ausente.

Es la felicidad cuando los tienes delante.

Amigos, esos que aunque no veas a menudo, miras y admiras, y piensas en la suerte que tienes de contar con ellos, sobre todo en las malas.

Puedes llorar sin miedo y desnudarte, los amigos de verdad siempre te abrazan.

No hace falta que sean muchos. Basta con que sean muchas las risas, las anécdotas, los te quiero a tiempo y a destiempo.

Os quiero. A todos y cada uno de vosotros. Sabéis quienes sois; los de antes, los de ahora y los de siempre.

Para siempre.

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